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domingo, 13 de octubre de 2019

Tercera infancia.

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Actividad simbólica y adquisición de conocimientos abstractos. Capacidades de elaboración ( compresión , juicio raciocinio , generalización y discernimiento). El juego, que ocupaba todo el período procedente y se caracteriza por el deseo de la satisfacción inmediata da lugar a una actividad superior basada sobre sentimientos más complejos (amor propio, aprobatividad), teniendo por móvil el deseo de satisfacción más elevadas , aún cuando también más lejanas. Hay un trabajo intenso de dedicación. Las realidades sensibles son sustituidas por símbolos ( escritura, lectura, cálculo, mapas, dibujos geométricos, etc.), por abstracciones ( casualidad , moralidad ). Al final de este período puede decirse que la inteligencia del niños es adulta ; que posee todos los elementos necesarios a sus funcionamiento normal y que no puede hacer más que extender sin adquirir y a propiedades nuevas.

Adolescencia.
Desarrollo de las tendencias superiores , sobre todo alturistas . Interés éticos y sociales . Desarrollo de la personalidad. Síntesis mental.

Stanley Hall, el gran pionero de la psicología genética , siguiendo otra orientación, intentó precisar las etapas de la evolución de los intereses. Aprovechó de la ley biogenetica para correlacionar el desarrollo mental del niño con la evolución de la especie . Aunque ” las características atribuidas a los períodos de desarrollo no han tenido científicamente probados, ofrecen, sin em argo, garantías suficientes para aceptarlas como principios pragmáticos, como nociones de utilidad práctica “.

Primera Infancia.

Hasta los dos años , corresponde al período del simio . Se caracteriza porque toda su experiencia mental deriva de la imitación : la escala de valores que gobierna su actividad tiene como polos el placer y el dolor

Segunda infancia.

De 2 a 8 años, corresponde a la atapa de salvajismo primitivo. Se caracteriza porque proyecta su actividad sobre las cosas del mundo exterior. Los intereses son objetivos . Como el salvaje, no sabe separar bien atributos de los seres vivientes de los atributos de las cosas inertes, es animista : dota de alma, espontaneidad y personalidad a los objetos, logra tener una rudimentaria conciencia de su personalidad , pues comienza a diferenciar el yo de no – yo. Es la edad de la acción : el juego es su modo más genuino. Tiene imaginación viva y credulidad , de ahí que con una facilidad sorprende, el niño acepta como posibles las historias más extravagante. Esto se comprende cuando se piensa en las mitologías y leyendas que explican la aparición de pueblos y razas.

Tercera infancia.

De 8 a 12 ó 13 años. Corresponde al estado salvajismo avanzado. Alcanza un relativo equilibrio en la acción : el sujeto continúa siendo activo, quizás más que nunca, pero con una orientación práctica, hábil, adecuado la conducta a los propósitos. Se produce una transvaluacion : comienza a darse cuenta que el mundo de la realidad es dolorosamente distinto del mundo del juego. Tiene percepción intensa y analítica ; observación aguda y minuciosa ; imaginación fecunda ; memoria de fijación y evocación, mejor dotada para lo concreto que para lo abstracto ; razonamiento fácil, pero dominante empírico ; capacidad verbal muy desarrollada ; voluntad mejor dotada para la acción exterior que para el dominio de sí mismo ( edad de oro pedagógica).

Adolescencia.

De 12 ó 13 a 25 ó 30 años. Corresponde al estado de civilización. Los intereses son principalmente sociales, relacionados en parte con la sexualidad.
En el sub período de la pubertad hay predominio emotivo :la vida afectiva se hace intensa , señoreandose de la personalidad. Surgen el amor y la cólera que rara vez se convierte en odio, la esperanza y el temor ; la ternura y la aversión pasajera, la generosidad y la ambición, la simpatía y la envidia , la sinceridad y la vanidad . El foco del interes es el hombre : el adulto y ejerce una sugestión irrestible, pues el adolescente trata de ser ya todo un hombre.

De los 16 a los 18 años predomina lo volitivo. El sujeto se entrega a la caza de aventuras, de oportunidades extrañas. Su placer máximo es el ejercitar sus músculos. Los sentimientos de rivalidad, combatividad, orgullo , alcanzan gran expansión. Las niñas, de la revolución afectiva en la iniciación de la pubertad , pasan a un período de relativa tranquilidad física, pero de hiperactividad en la imaginación, que se alimenta de esueños de amor y de maternidad.

En el período terminal de la adolescencia, que comienza a los 18 años , el sujeto desarrolla su inteligencia en el sentido del perfeccionamiento de las habilidades particulares y de la organización del conjunto de sus conocimientos conforme a los preceptos de la razón. La fogosidad de las impulsiones mentales se trueca en sistematización de hábitos y en definición de ideales. Se manifiesta el afán de independencia personal. Toma un contacto más íntimo con el grupo social y trata de desempeñar en el una definición de ideales . Se manifiesta el afán de independencia personal . Toma un contacto más íntimo con el grupo social y trata desempeñar en el función útil.

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